🔮 Rituales de Año Nuevo más extraños y exóticos alrededor del mundo
Los Cabos, Baja California Sur.– Mientras en México es común despedir el año comiendo uvas, usando ropa interior de colores o barriendo la casa, en otros países del mundo existen rituales de Año Nuevo que resultan verdaderamente exóticos, curiosos e incluso extremos, todos con el objetivo de atraer buena suerte, prosperidad y dejar atrás lo negativo.
En Escocia, durante la celebración conocida como Hogmanay, habitantes de Stonehaven recorren las calles girando bolas de fuego atadas a cadenas, un ritual ancestral que simboliza la purificación y la renovación para iniciar el nuevo año sin malas energías.
En la República Checa, mujeres solteras lanzan un zapato por encima del hombro hacia la puerta; si la punta apunta hacia la salida, se cree que el matrimonio llegará pronto.

Por su parte, en Estonia, las personas suelen comer siete, nueve o doce veces durante la noche de Año Nuevo, ya que estos números representan fuerza, abundancia y buena fortuna para los meses venideros.
En Irlanda, algunas familias golpean las paredes de su casa con pan o pastel navideño, una tradición que busca ahuyentar a los malos espíritus y proteger el hogar.
Uno de los rituales más simbólicos ocurre en Japón, donde los templos budistas hacen sonar sus campanas 108 veces, número que representa los deseos y pecados humanos; cada campanada ayuda a liberar al espíritu de las cargas del año viejo.
En zonas rurales de Rumania, los granjeros intentan hablar con sus animales al llegar la medianoche. Según la creencia, si el animal responde, podría tratarse de un mal presagio.
En Dinamarca, romper platos viejos contra las puertas de amigos y familiares es señal de afecto, ya que encontrar muchos platos rotos al amanecer significa que se cuenta con amistades leales.
Mientras tanto, en Brasil, miles de personas acuden vestidas de blanco a la playa para saltar siete olas de espaldas al mar, pidiendo deseos a Yemayá, diosa del océano, en busca de protección y buena fortuna.
Finalmente, en países de Europa del Este y Rusia, algunos ciudadanos se sumergen en aguas congeladas, convencidos de que este acto extremo limpia el cuerpo y el espíritu para iniciar el año con fortaleza.
Estas tradiciones reflejan cómo, sin importar el país o la cultura, el ser humano comparte el mismo deseo al finalizar el año: comenzar un nuevo ciclo con esperanza, salud y prosperidad.

